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| En la foto, Cristóbal Vega Adorno, Presidente del Club de Ajedrez de Guaynabo y el Maestro Nacional Enrique F. Bird Picó |
Por Francisco J. Cruz Arce
Datos históricos e interesantes anécdotas por un periodo de 4 horas fue el festín que disfrutamos todos los que nos dimos cita este sábado a la, interesante por demás, charla de nuestro apreciado amigo, Enrique F. Bird Pico. El sistema Elo para “rating” de jugadores de ajedrez: origen, historia y aplicación en Puerto Rico.
Tal y como una partida de ajedrez, la charla fue dividida en tres partes, apertura, medio juego y final.
¿Porque establecer un sistema de rating? Empecemos por enfatizar que toda generación sufre de un mismo mal. Damos todo lo que tenemos por sentado, y nunca nos preguntamos sus orígenes. No nos importa saber cómo nace una necesidad, y esto lleva a nunca entender la esencia el mecanismo creado para resolverla.
Pero bueno, sin intención de dar un “lecture” de la importancia de la historia.
Enrique nos explico cómo nace la necesidad de crear un sistema arbitrario que mida la fuerza de un jugador en comparación a sus iguales competidores. Tocamos a profundidad todas las personas que aportaron a crear distintos sistemas y como cada uno de estos evolucionaron. Si, es verdad, ninguno era perfecto. A lo cual al día de hoy parece todavía no encontrarse ese libre de criticas. Pero la realidad es que cualquier sistema arbitrario nos dará una respuesta más justa a simplemente señalar con el dedo que jugador posee más fuerza.
Entre la particularidad del ajedrez y la lógica matemática encontramos varias interesantes contrariedades. Por ejemplo, si A le gana a B, y B le gana a C, la lógica matemática me dice que A le gana a C. En el ajedrez no es así necesariamente. Otra mal interpretación de la lógica se daría cuando ponemos en perspectiva el siguiente ejemplo. Si un 2160 es similar en fuerza a un 2150, y a su vez el 2150 es similar en fuerza a un 2140, entonces un 2160 es similar en fuerza a un 2140. Y quizás con este ejemplo no se note una contradicción tan grave. Pero si a su vez ese 2140 es similar a un 2130, que a su vez es similar a un 2120, que a su vez es similar a un 2110, y así sucesivamente hasta llegar a un 1800. Definitivamente no podemos decir que un 2160 es similar en fuerza a un 1800.
Contrariedades, ejemplos e interrogantes como estas fueron las que llevaron a que poco a poco se crearan y eventualmente se modificaran varios sistemas de “rating”. Y bueno, aunque aquí en este escrito no encontraran la mágica formula que solucionara todo el problema, si les explicare varios conceptos que le ayudaran a entender ciertos por qué. Se decía que una diferencia de 400 puntos era la necesaria para que un jugador venciera constantemente a otro, alrededor de un 75% de las veces (aunque a mi entender debiera estar cerca del 90%). Más evidente, sin duda, es entender que con un rating igual las posibilidades serán 50/50. De todas estas interrogantes nace la necesidad de establecer cuál sería el porcentaje de probabilidad de ganar dependiendo de la diferencia en rating. Esto, comparado con el resultado obtenido en la partida y un poquito de magia matemática nos da el cambio en rating en cada jugador.
Y si todo esto fue la apertura de la charla, imagínense cuando entramos al medio juego. Ahora era el turno de aplicar este sistema arbitrario creado. Tarea que al día de hoy parece una problemática, imagínense en los tiempos donde no habían computadoras. Sobre 500 torneos y sobre 2300 jugadores fueron necesarios para crear ese primer listado oficial de rating, a lápiz y papel mi gente. Y todavía mis sobrinos se sorprenden cuando yo les explico que en mis tiempos tenias que pararte para cambiar de canal en la televisión, pues no había control remoto, y los más habilidosos logramos desarrollar destrezas impresionantes con los dedos de los pies para así evitar pararnos. Imagínense entonces los obstáculos de la época para torneo por torneo y jugador por jugador llevar a cabo esta labor. Y si problemático pareciera calcular y aplicar la formula, añádanle también el tiempo que tomaba llegar los resultados de los diferentes torneos, y luego publicar los ratings.
En la conferencia claro esta se nos instruyó de cómo llegó su aplicación a Puerto Rico. Muy humildemente Enrique aclaro que él nunca invento ninguna fórmula, sino que su aportación al ajedrez puertorriqueño fue su aplicación. ¿Como si fuera poca cosa verdad? De ahí, Enrique pasó a darle el crédito merecido a su sucesor, el Ing. Josue Maldonado, quien por 20 años continuo calculando el rating de Puerto Rico, el famoso rating Elo-Bird. Además se tocaron otros temas relacionados como lo que es el rating performance, round-robin vs suizo (lo ideal vs lo práctico), la creación de los títulos de Maestros, el título de Campeón del Mundo, entre otros.
Y como si el tema de por si no fuera suficiente, la tarde estuvo llena de anécdotas al estilo detallado único de nuestro amigo Enrique. Datos históricos impresionantes y sus propias experiencias vividas hicieron de la tarde una enriquecedora. Definitivamente los cimientos en la aplicación de un sistema de rating en PR, fueron creados por el distinguido y a la vez humilde Enrique F. Bird Picó. Hablar de rating, sin mencionar su nombre y su aportación, es faltarle el respeto al tema.
Gracias Enrique por tu tiempo para ilustrarnos con tu conocimiento. Gracias por la aportación que hiciste al ajedrez hace 30, 35, casi 40 años atrás. De ajedrecista a ajedrecista y de matemático a matemático, eres un genio. Que Dios te de mucha salud para que nos sigas deleitando y enriqueciendo con tus anécdotas.
Para leer las muchas historias que Enrique tiene para contarnos, subscríbanse al grupo de yahoo “el tablero boricua”, moderado por mi gran amigo Ian Seda, gran ajedrecista y economista también.









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